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PESCADORES DE CASTRO URDIALES


Me resulta difícil expresar con palabras lo que siento cuando estoy cerca de la mar. Desde mi nacimiento todos mis sentidos se han ido desarrollando al olor del salitre y por este hermanamiento no entiendo mi vida sin ella.


Ayer tuve la suerte de embarcarme junto a dos hermanos, amigos, en el puerto de Castro Urdiales. Si mis sentimientos son fuertes hacia la mar como serán los de ellos que casi todos los días se adentran en sus profundas aguas para buscar el sustento de sus familias. Tengo un gran respeto por los pescadores de verdad.

EL PUENTE COLGANTE


La arquitectura de hierro creada gracias a la revolución industrial ha trascendido hasta nuestros días en parte por la famosa Torre Eiffel. Un estilo práctico en aquellos tiempos donde los incendios ponían en peligro la seguridad de las fábricas. 

En Bizkaia, cuna de la industria española, se puede visitar una de las joyas de aquella época donde el mineral de hierro tenía el protagonismo que hoy posee el petróleo. “El Puente Colgante Vizcaya” es hoy en día Patrimonio Mundial por la Unesco. Un símbolo de finales de siglo XIX que hoy sigue en uso uniendo las orillas de dos ciudades hermanas como son Portugalete y Getxo.

PLAYA SALVAJE DE LIENDO, SAN JULIÁN





Por fin ha llegado el mes de septiembre, sigue haciendo buen tiempo y la masificación de agosto parece un lejano recuerdo. Un mes y un día perfectos para visitar este enclave maravilloso en el oriente de Cantabria.

El valle de Liendo posee una costa acantilada y salvaje donde las montañas se asoman al mar como en ningún sitio y las aves típicas de los ecosistemas de las alturas viven aquí en armonía con las marinas.

La playa de San Julián es de ambiente familiar pues son sobre todo las gentes que viven en este hermoso valle quienes no tienen problema alguno en descender hasta el arenal por un camino con fuerte desnivel pero con unas vistas que quitan el hipo.

EL DÍA DE LA MARMOTA



La Selva de Oza, en el pirineo aragonés, es uno de esos lugares especiales donde se desarrolló parte de mi infancia. Otro año más, en la época estival, vuelvo a desandar los pasos de mis recuerdos en un espacio natural que afortunadamente se congeló para al disfrute de todos.

Reconozco la carretera con el temible paso del infierno, el río de la montaña que sigue discurriendo entre pozas de aguas frías y cristalinas; las marmotas tomando el sol aprovechando el final del verano o el vuelo del quebrantahuesos, señor indiscutible de los cielos del Pirineo, que recorre las cumbres recortadas con su bella y esbelta silueta.

Y que mejor lugar para encontrase con aquellos amigos con los que compartí momentos importantes de la vida; ya tres generaciones que año tras año nos reunimos para disfrutar de la amistad. Una amistad inquebrantable que bebe de la serenidad del inexorable paso del tiempo.

LA HORA DEL BIBERÓN



Unos furtivos en busca de pieles para la venta ilegal matan a la mamá de este pequeño tigrillo (ocelote) en la Amazonía Peruana. El joven felino es vendido junto a su hermano en un mercado de una población de colonos.

Un indígena Yagua que ha bajado de su poblado convence al vendedor que se lo cambie por pesca y artesanía. El vendedor sabe que el tigrillo puede ser un problema si lo descubre la policía así que acepta después de vender el primero.

En ese momento el hermoso felino pasa a ser uno más en la familia de nuestro amigo y aunque ya no podrá ser libre por lo menos no será sacrificado por su codiciada piel.